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En Londres, mientras trabajaba en proyectos de pesca sostenible, conoció a los Van Vliet, una familia de filántropos holandeses enamorados de las islas Baleares. “Un día me explicaron que había llegado el momento de devolver a las islas lo mucho que ellas les habían dado durante sus épocas de recreo”, cuenta este biólogo marino, reciclado en economista medioambiental.

Y pusieron a su disposición 1,3 millones de euros en los próximos dos años para hacer frente a las grandes presiones que sufren: la pesca profesional, la recreativa, la contaminación –con los plásticos a la cabeza– y la presión demográfica. “Hay que implicar a todos los sectores, y además es fundamental poner en marcha proyectos de educación ambiental para promover la cultura del mar y convertir a los jóvenes en los futuros guardianes de este ecosistema, uno de los mejores del mundo”, cuenta Aniol, apasionado del mar desde muy joven. “Desde que tengo 8 años he querido protegerlo”, recuerda.

Tanto, que a los 17 años organizó con un amigo los primeros Campamentos del Mar de Cataluña, un proyecto para acercar a los niños a las riquezas submarinas. Hoy, a sus 42 años, desea cambiar las islas.

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«Hay que mentalizarse de que un medio marino sostenible beneficia a la economía, el empleo y la productividad de las islas Baleares»

«La familia holandesa, a través de su fundación Adessium, tiene previsto ampliar el importe, pero desea que otros agentes también se involucren»

Fuente "Periódico egorevista.es"
EL ECONOMISTA QUE SE ENAMORÓ DE LAS BALEARES

El economista de las Baleares