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Todavía queda mucho por descubrir en el mar Balear, un ecosistema rico, diverso y también amenazado. Un estudio elaborado por la doctora en Ecología Marina Asvin Pérez Torres y financiado por la Fundación Marilles recopila las especies descubiertas en los últimos años en aguas del archipiélago. Es un catálogo de plantas y animales que habitan esta parte del Mediterráneo desconocidos hasta hace relativamente poco tiempo y que reserva algunas páginas en blanco para incluir nuevos hallazgos.

Las cifras sirven para contextualizar esa diversidad. Desde 1996 se han descubierto para la ciencia dieciocho nuevas especies -cinco de ellas peces- en el mar balear. En los últimos 50 años se ha detectado la presencia de 68 nuevas especies, muchas de ellas invasoras. Y, atención, hay nueve especies que se han extinguido en las últimas décadas mientras que otras 78 permanecen “en estado crítico, en peligro o vulnerables”.

Algunos de los nuevos inquilinos descubiertos en el mar balear se han convertido también en hallazgos a nivel mundial. Especies de cuya existencia la ciencia no tenía constancia como el ‘Buenia massutii’, un pequeño góbido descubierto en 2017 a gran profundidad, en fondos de algas rojas próximos al archipiélago.

Endémicas contra invasoras

Otro descubrimiento de alcance mundial fue el ‘Tripterygion tartessicum’, una pequeña especie hallada en aguas de Cabrera. O la ‘Asbestopluma hipogea’, una esponja carnívora descubierta en 2007 cerca de Eivissa y que es endémica del mar balear. Otra especie
que siempre estuvo ahí, pese a que no fue descubierta hasta 2012, es la ‘Tambja meditarránea’, un vistoso invertebrado descubierto a más de cincuenta metros de profundidad.

El estudio se ocupa también de una serie de especies nunca vistas antes en aguas de Balears. Algunas endémicas y otras que han acabado colonizando un hábitat que originalmente no era el suyo. Pérez Torres resalta lo difícil que resulta distinguir a las especies que alcanzaron el archipiélago de manera natural de las que lo hicieron por la acción humana, casi siempre de forma accidental a través del Canal de Suez. Sea como fuere, en general estas invasoras “suponen una de las principales amenazas para la diversidad marina”. En todo caso se trata de un problema global y generalizado en ecosistemas marinos y terrestres.

Una de las especies que hicieron el largo viaje desde el Mar Rojo hasta Balears es la ‘Fistularia commersonii’ o pez trompeta, detectado por primera vez en 2007 en aguas de Eivissa y que, según explica Asvin Pérez, ha protagonizado una “rápida invasión del Mediterráneo, seguramente favorecida por el efecto del cambio climático”.

El estudio cita otros invasores recientemente descubiertos en Balears con “un potencial impacto negativo” como el pez Globo, originario de aguas tropicales o el pez Erizo, capturado por primera vez en 2016 cerca de la costa de Menorca. Ese mismo año, cerca de Pollença, se detectó un pez cardenal, otra rareza en estas aguas.

Recientemente también se han detectado ‘intrusos’ invertebrados como el camarón oriental. En 2013 investigadores del Centro Oceanográfico de Balears del Instituto Español de Oceanografía (IEO) descubrieron en el archipiélago larvas de esta especie originaria del océano Pacífico, lo que evidencia la presencia de ejemplares adultos.

El informe de Pérez Torres concluye revisando las especies extinguidas (nueve), las que están en estado crítico (diecisiete, la mayoría de ellas tiburones), las que permanencen en peligro (trece) y las 48 que están en estado vulnerable.

Se han extinguido -en el mar balear- el espadín (único caso relacionado con el cambio climático), el sábalo o el pez Sierra. El esturión forma parte del club de las especies en estado crítico, como la lamprea marina o el galludo, una especie de tiburón que ha perdido mucha presencia en este entorno.

Una batalla silenciosa

Hay ejemplos de cangrejos que, si bien no entran dentro de ninguna de las categorías citadas, están en riesgo. “En ambientes portuarios son una de las especies más amenazadas por la polución llegando a ser actualmente raros los antes comunes ‘crancs peluts’ o ‘crancs sabaters’”, indica el informe.

Pérez Torres concluye llamando la atención sobre el hecho de que las especies extinguidas han sido sustituidas con creces por las invasoras, más de setenta. “Estos datos son peligrosos de interpretar porque esta ganancia de diversidad aparente puede llevar asociada un daño medioambiental por el efecto de la competencia entre especies autóctonas e invasoras”

Marilles “Debemos conocer y proteger esta riqueza marina”

La Fundación Marilles ha financiado el estudio de la oceanógrafa Asvin Pérez Torres porque “es importante recordar a la gente que tenemos un mar con una gran riqueza marina que debemos conocer y proteger”, subraya Aniol Esteve, director de esta entidad conservacionista
sin ánimo de lucro.

 

“A menudo olvidamos que en Balears tenemos una gran diversidad marina. Pensamos que esto es un destino turístico, de playa, fiesta y también cultura, pero no nos acordamos de toda esta riqueza que nos rodea y que debemos proteger para seguir disfrutando de ella”, valora el director de Marilles.

Esteve explica que el estudio es una “recopilación” de datos procedentes de otras fuentes documentales.

Pérez Torres, por su parte, pone el acento en que ahora existe un “mayor conocimiento” de lo que sucede debajo de la superficie del mar porque hay más especialistas e investigadores, lo que ha permitido descubrir nuevas especies de peces e invertebrados en esta parte del Mediterráneo.

Fuente “Periódico Diario de Mallorca”

Un mar por descubrir